Pluralidad Cultural y revaloración de la Naturaleza. Más allá del desarrollo en Bogotá.

Comunicado de la Concejala Ati Quigua vocera de la Bancada del Movimiento Alternativo Indígena y Social en el marco del debate al componente ambiental del Plan Distrital de Desarrollo 2020-2024
Es necesario tener en cuenta la preponderancia del orden ecosistémico para respetarlo y cuidarlo de las voraces intenciones urbanísticas que priorizan el crecimiento o desarrollo económico por encima del bienestar y equilibrio ambiental. Las respuestas de la administración, a través de la secretaría de ambiente, hábitat y otras entidades adscritas muestran la incapacidad de articular visiones plurales, detrás del discurso del cuidado y la diversidad.
Persiste una idea monocultural y tecnocrática en la que el agua, la fauna silvestre y la Naturaleza en general es considerada un recurso, un elemento económico explotable, importante tan sólo por los beneficios que puede traer a la urbe, dejando por fuera las múltiples formas de valoración y concepciones del bienestar, que las ciudadanías y diferentes poblaciones que habitan la capital han manifestado persistentemente; desde la memoria hídrica del territorio instaurado en la planicie lacustre o inundable hasta la convergencia de identidades, prácticas, costumbres, saberes y necesidades de cientos de miles de familias que hoy en día, a pesar de las adversidades, tratan de construir comunidades resilientes, saludables y en paz.

Desde el Movimiento Alternativo Indígena y Social – MAIS, en el legítimo ejercicio de representación y accionar político, manifestamos nuestro sentir y nos mantendremos activos en correspondencia con nuestro pensamiento y legado cultural que se alimenta de sabidurías nacidas y previvientes por miles de años, en torno a la conexión con los elementos vitales, la Tierra, el Agua, el Aire y las múltiples fuentes de energía, todas provenientes de la Naturaleza, nuestra Madre de vida. Los pueblos originarios, las comunidades étnicas y cada día una mayor parte de la ciudadanía comprende que el desarrollo no es el único horizonte de realización de una sociedad. Durante décadas ha sido impuesta la idea del crecimiento económico por encima de las verdaderas fuentes de bienestar de las personas. Actualmente ha quedado en evidencia que el derecho al alimento, al agua, al aire limpio, son fundamentales y no pueden ser postergadas o negociadas. En medio de la diversidad de formas de vida, tenemos todos un deber común: el respeto por la Naturaleza, el cuidado de los ecosistemas de agua, y el compromiso de asegurar la vida digna a las generaciones futuras y las demás especies.

Para el paradigma antropocéntrico, los humanos son la medida y prioridad de todos los esfuerzos de la sociedad, esta ideología ha justificado la explotación y usado el pensamiento científico como argumento para transgredir el sagrado equilibrio del territorio. Nuestra apuesta por el Buen Vivir, que reivindican innumerables culturas a lo largo y ancho del continente, comprende que nuestra interrelación con las formas de vida mineral, vegetal y animal nos hace participantes de un tejido ecosistémico complejo, donde no somos ni dueños, ni administradores de la Naturaleza. Los recientes avances jurisprudenciales en nuestro país y en decenas de países alrededor del mundo muestran una evolución del paradigma del derecho hacia la inclusión de los valores biocéntricos, en donde todas las especies y relaciones son relevantes e importantes. Insistimos en que la Naturaleza no es un recurso, pero a la sociedad política le cuesta entender que la fauna, la flora, los cuerpos de agua son nuestros hermanos y nos anteceden.
Queremos recordarle a la sociedad, especialmente a la administración distrital y a todas las autoridades y ramas del poder en Bogotá, que somos más de 50 pueblos indígenas los que compartimos hoy el territorio en la capital, 14 cabildos gobernadores tan sólo dentro de los límites del distrito y muchos más en la Ciudad-Región. A esto se suman las poblaciones étnicas afro, raizales y ROM, y que múltiples instrumentos de política pública, sentencias y principalmente nuestra LEY DE ORIGEN y Derecho Propio están vigentes, respaldadas por la pluralidad jurídica y cultural contenidas en la constitución. Con esta autoridad y como ciudadanos con iguales derechos y dignidad, exigimos que las propuestas y planes que están gestándose actualmente no se limiten a las visiones del desarrollo económico o al paradigma en la que los animales, bosques, ríos y quebradas son simples objetos para ser aprovechados. Los invitamos a reconocer la inteligencia de la Naturaleza y a aliarnos con ella, la inteligencia humana debe sumarse a la lógica ecológica y no imponer sus trazados y planes por encima de lo que la Naturaleza ha formado durante siglos.

Problemáticas como las del Río Bogotá, el principal actor del territorio, o la del Relleno Sanitario Doña Juana son muestra de la incapacidad de las gestiones adelantadas hasta ahora, amenazadas por la corrupción y la impunidad, para entender las consecuencias de la destrucción de las cuencas y la vulneración de los ecosistemas por priorizar la urbanización o postergar medidas más integrales. La Estructura Ecológica Principal (EEP) en su formulación original dada por el reconocido científico Thomas Van Der Hammen, no se refiere sólo a las áreas protegidas sino a la integralidad de los ecosistemas de montaña y sistemas hídricos de la sabana, aprovechados de manera sostenible por los antiguos habitantes de este territorio, nuestros ancestros Muiscas. La misma ciencia occidental es ignorada, cuando se permite que líquidos lixiviados alcancen cuerpos de agua como el Río Tunjuelo, o se pretenden inundar páramos o destruir bosques. Los saberes de nuestros ancestros comprenden y han predicho que por estas vías del desarrollo solo encontraremos destrucción y sequías. La emergencia sanitaria actual ha demostrado la ineficiencia de los sistemas de abastecimiento y la desigualdad extrema que margina a millones de ciudadanos de barrios humildes a los que llegan primero las fuerzas represivas que las ayudas. Nosotros tenemos nuestras semillas nativas, nuestras plantas medicinales y alimenticias, nuestros calendarios y no vamos a abandonarlos.
Exigimos que la soberanía alimentaria sea contemplada e impulsada, no como algo accesorio sino como una apuesta de ciudad. El aprovechamiento de residuos orgánicos es una clara oportunidad de generar economías circulares, una dinámica explícitamente indicada en instrumentos de política pública distritales y nacionales, que cuenta incluso con experiencias exitosas en Bogotá; ignorar esta alternativa cuando más del 50% de los residuos que se entierran hoy en día en la ciudad son compostables es una postura obtusa por no decir ciega. Los sistemas agroecológicos, la agricultura familiar son vías de sustentabilidad pertinentes que merecen el apoyo, subsidiariedad y ajustes de la legislación para enfrentar las difíciles condiciones poblacionales y los efectos del calentamiento global.
Agradecemos a todas y todos los que, sabiendo de la necesidad de cambiar de paradigma, hacia una comprensión de la naturaleza como sujeto de derechos, en una ciudad con una vastísima variedad de especies de aves y anfibios, que alberga el páramo más grande del mundo, en tiempos donde el agua es indispensable para asegurar la salud y supervivencia digna de las poblaciones, deciden apoyar y defender la diversidad cultural y las visiones de ciudad socioecosistémica que mantengan fértil el terreno donde cultiva una sociedad saludable, justa, sustentable y en paz.


Oficina de Prensa
Contacto: comunicaciones@atiquigua.co
Twitter: @AtiQuigua https://twitter.com/atiquigua
Instagram: https://www.instagram.com/atiquigua
Facebook. https://www.facebook.com/AtiQuigua/
Telegram: https://t.me/atiquigua @AtiQuigua
Página web: https://atiquigua.co/