No a la estigmatización de los procesos sociales en Bogotá.

Llamamos a las entidades a velar por las garantías de derechos de todos los miembros de la Cumbre urbana y sus organizaciones hermanas. Llamamos a la comunidad internacional para hacer respetar los derechos fundamentales y avance en consolidar la paz anhelada.

Los días pasados nuestra amada Bakata ha vivido hechos que impactan profundamente nuestro existir como comunidad. Las grandes privaciones en el diario existir son exacerbadas por la crisis económica atada a la pandemia del COVID-19.

En este contexto hemos vivido una explosión de la indignación sufrida, no sólo por el asesinato vil de Javier Ordóñez y trece ciudadanos más (la mayoría jóvenes), sino por la reactivación sin cuartel de las masacres y los hechos de violencia que enlutan nuestro país.

En una estrategia desesperada por parte del Gobierno Nacional, la estigmatización y señalamiento afloran para asignar responsabilidades legales a aquellos día a día construyen paz en comunidad.

Hemos trabajado y articulado junto a la Cumbre Popular Urbana, esfuerzos permanentes para visibilizar la voz y necesidades de la población en temas ambientales, educativos y culturales. Reconocemos su actuar institucional y social que ha abierto caminos para avanzar en la construcción del bienestar y el buen vivir.

Nos solidarizamos con la Cumbre Popular Urbana y sus miembros, mujeres, jóvenes, académicos, lideres, lideresas habitantes de nuestra ciudad en todas sus localidades, que representan y encarnan los principios de la solidaridad y hermandad que deben regir nuestra sociedad. Llamamos a las entidades a velar por las garantías de derechos de todos los miembros de la Cumbre y sus organizaciones hermanas. Llamamos a la comunidad internacional para hacer respetar los derechos fundamentales y avance en consolidar la paz anhelada.