La Concejala de Bogotá exige rectificación ante las acusaciones injuriosas y calumniosas que afectan la integridad del Pueblo Arhuaco, y pidió respeto por la Sein Zare o Ley de Origen, el sistema de gobierno y justicia propios de la Sierra Nevada de Santa Marta

 

En memorial radicado el 29 de septiembre de 2021 con destino a la Unidad de Medios S.A.S – Opinión Caribe, la concejala de Bogotá radicó de manera digital, memorial exigiendo rectificación por las columnas del periodista Nicolas Gómez  tituladas: “Ati Quigua, concejala de Bogotá, declarada Persona No Grata por Asamblea de Mamos del Pueblo Arhuaco” y “Pueblos Arhuaco, Wiwa y Kogui señalan al Ministro Daniel Palacio, al Gobernador Caicedo y a Ati Quigua como responsables de la crisis humanitaria en la Sierra Nevada”.   

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29 de septiembre de 2021

Los días 25 y 28 de septiembre de 2021 fueron publicadas en su portal de noticias las columnas tituladas “Ati Quigua, concejala de Bogotá, declarada Persona No Grata por Asamblea de Mamos del Pueblo Arhuaco” y “Pueblos Arhuaco, Wiwa y Kogui señalan al Ministro Daniel Palacio, al Gobernador Caicedo y a Ati Quigua como responsables de la crisis humanitaria en la Sierra Nevada”, respectivamente, ambas redactadas por el periodista Nicolás Gómez en el medio periodístico Opinión Caribe.

 En las columnas en mención, se realizan graves aseveraciones en relación con mi actuar como lideresa indígena, el de mi familia y la situación actual al interior del Pueblo Arhuaco, las cuales son absolutamente falsas, faltas de contexto y alejadas de la realidad, desprovistas de material probatorio alguno y sin un juicio previo adelantado ya sea por la Jurisdicción Especial Indígena o la Jurisdicción Ordinaria por tan graves hechos.

Lo que dejan ver estos artículos de opinión  es que se está haciendo un ejercicio periodístico irrespetuoso e irresponsable, parcializado y radicalizado políticamente, pues las acusaciones que allí se hacen, atentan contra la dignidad humana, la honra y el buen nombre mío y el de mi familia. Lo que es más grave, es que atenta contra la integridad del Pueblo Arhuaco que es un sujeto de derechos colectivo y uno  de los pueblos en riesgo de exterminio físico y cultural, como víctimas de gravísimas violaciones a los derechos humanos  (DDHH) y al Derecho Internacional Humanitario (DIH) en el marco del conflicto armado interno.

Sobre el particular, en la primera columna, se alude al documento con asunto “informe de mamus y autoridades del pueblo arhuaco reunidos en la kunkurwa de Seykúmuke desde el 5 de febrero de 2021 a las entidades del estado sobre la situación actual de la crisis de gobierno” de fecha 14 de septiembre de 2021, en el que la suscrita y algunos miembros de mi familia y autoridades del pueblo Arhuaco somos declarados como “personas no gratas”.

Al respecto, considero necesario aclarar los siguientes puntos:

  1. El mencionado documento refiere que es una decisión de los Mamu Lo cual falta a la verdad. Quienes firman el documento no son personas que ostentan la calidad de Mamus del pueblo Arhuaco. Tampoco la reunión en Seykúmuke representa la Asamblea General del pueblo Arhuaco, máxima instancia de decisión. Es demasiado grave y mal intencionado que personas ajenas a nuestro contexto cultural estén suplantando la figura de los Mamus y usándolos como escudo de estrategias mediáticas de desestabilización y desintegración de la unidad de los pueblos de la Sierra Nevada de Santa Marta, pues los Mamus son nuestras autoridades espirituales, a quienes debemos un profundo respeto porque son los pilares de nuestro sistema de conocimiento ancestral, quienes median con nuestros padres y madres espirituales (Zaku-Kaku Jina) para el cumplimiento de la Ley de Origen (Kunsamu).
  2. Señala también el artículo de opinión que las decisiones adoptadas en la kunkurwa de Seykúmuke desde el 5 de febrero de 2021 es una Asamblea de Mamu Esta aseveración desconoce por completo nuestro sistema de Gobierno y de Justicia Propios, por lo que es natural que sin conocer la Ley de Origen (Kunsamu) se lancen juicios sin ningún sustento, creyendo que nosotros los Iku tramitamos nuestras diferencias destruyendo al otro como suelen hacer los Bunachü. Decimos la Ley de Origen (Kunsamu) porque es la Ley Máxima que gobierna todo, la base del pensamiento, la espiritualidad y la vida física de los seres e los inertes, que establece un ordenamiento preexistente a toda norma o reglamento creados por los hombres y constituye la forma propia de gobernar establecida por los padres mayores.

En acatamiento a la Ley de Origen (Kunsamu) y para dotar de seguridad jurídica a nuestro Sistema de Gobierno y de Justicia Propios, nuestro pueblo construyó el A’bunkwamu o Mandato de Justicia Ancestral Arhuaco, el cual junto con el documento denominado “Guía General” establecen la estructura del Gobierno Arhuaco está cimentado en los cuatro centros tradicionales que son las kunkurwa mayores: Séykumuke, Numa´ka, Seynimin y Kunzinkuta-Negragaka y la Asamblea General, que es el espacio donde se definen las acciones que debe ejecutar la Directiva Central y el gobierno interno en general. Es una instancia de concertación y evaluación para la toma de decisiones de manera unificada y acordada; donde se convoca a los Mamu y demás autoridades regionales y locales, se toman correctivos y medidas necesarias para el mantenimiento del orden y equilibrio dentro del territorio; es decir, donde se fortalece el Gobierno propio, se establecen los lineamientos de la organización, se definen las políticas y acciones a desarrollar dentro y fuera del territorio; además, se socializan las directrices impartidas por los Mamu.

Por tanto, cualquier tipo de declaración o de decisión del pueblo Arhuaco debe respetar esta estructura de Gobierno y de Justicia Propios, por lo que la reunión de ciertas autoridades en una de las  kunkurwas mayores no puede ser tomada como la voz unificada ni de los Mamu ni de la totalidad de las autoridades de la Sierra Nevada de Santa Marta.

  1. En el mismo sentido toda decisión o declaración sobre un miembro o autoridad debe respetar las normas, procedimientos, las autoridades e instancias propias del pueblo Arhuaco, de acuerdo con la Ley de Origen (Kunsamu) y el A’bunkwamu o Mandato de Justicia Ancestral Arhuaco.

Nuestra justicia está regida por un proceso de reparación espiritual y como forma subsidiaria lo material, planteando una reparación integral de la conducta. Se rige bajo un proceso investigativo, respetando la dignidad humana, los derechos humanos, los derechos de los pueblos indígenas, y todo lo relacionado con el Principio del Debido Proceso, garantizando la seguridad jurídica de todos los procesos.

Es por esto, que una declaración como “persona no gratas” es una figura ajena la Ley de Origen (Kunsamu) y que, en todo caso, se emitió desconociendo las las normas, procedimientos, las autoridades e instancias propias del pueblo Arhuaco,  basadas en supuestos difamatorios e injuriosos, que transgreden la dignidad humana, el buen nombre y la honra.

Volviendo al artículo de opinión, se me endilga que soy el soporte político de la elección y permanencia política del Cabildo Gobernador Zarwawiko Torres, en relación a quién ejerzo una supuesta complicidad y aquiescencia, lo cual busca confundir haciendo, de una decisión general del pueblo Arhuaco, una postura personal. Desconoce también el columnista que esta decisión fue tomada por la Asamblea General tras el encuentro de sesenta (60) Mamus de las cuatro kankurwas mayores: Seykumuke, Numa´ka, Seynimin y Kunzinkuta-Negragaka; y de Autoridades del Pueblo Arhuaco, dejando claro que la elección de las actuales directivas son el resultado de la consulta con la Zaku, el cual comparto con ustedes para mayor seriedad en su labor informativa sobre el contexto del pueblo Arhuaco. (Anexo “Pronunciamiento de los Mamus sobre la legítima elección de la Directiva General del Pueblo Arhuaco” de Umunukunu de fecha 15 de marzo de 2021)

Ahora bien, además de la ausencia de legalidad y de legitimidad de tal declaración a la que alude el comunicado de opinión, allí también se despliega una estrategia difamatoria haciendo referencia a otros graves hechos de los que se me acusa, insinuando una relación entre estas situaciones y el informe de la supuesta “Asamblea de Mamus”, pero al cotejar ambos documentos se infiere en sana lógica que el referido informe no hace alusión a tales hechos.

Me refiero a que en la columna se me endilga a mí y a mi familia: la existencia de acuerdos con el Gobierno Nacional, el Cabildo Mayor Zarwawiko Torres y el Consejo Territorial de Cabildos Indígenas – CTC, en relación con proyectos de intervención minera; la gestión de compensaciones económicas en detrimento de la Madre Tierra y la complacencia en la realización de proyectos en el Embalse de los Besotes en la Sierra Nevada de Santa Marta.

Estas graves a acusaciones en mi contra faltan totalmente a la verdad. Son irresponsables, pues se me atribuyen conductas que dentro de la Ley de Origen (Kunsamu) de mi pueblo, están expresamente prohibidas, como es hacer cualquier tipo de acción que dañe a la Madre Tierra y al sistema de sitios sagrados del territorio ancestral de la “Línea Negra”, por lo que resultan, además de deshonrosas, calumniosas e injuriosas, pues no se aportan pruebas ni tampoco he sido previamente juzgada por estos hechos, ni por mis propias autoridades en la Jurisdicción Especial Indígena ni por la Jurisdicción Ordinaria.

Nada más alejado de la realidad, pues estas acusaciones no tienen lugar en mi anegada e intachable trayectoria como lideresa indígena del pueblo Arhuaco, como lideresa política y defensora de los derechos humanos y de la naturaleza,  que me ha llevado a ser vocera de mi pueblo como Comisionada Nacional de Paz, Concejala de Bogotá en tres periodos y precandidata presidencial. Los invito a conocer mi historia de vida para que su ejercicio informativo sea más aproximado a la realidad y más respetuoso con la integridad moral de las personas y de los pueblos indígenas. (Anexo historia de vida.

Las columnas se constituyen en tergiversaciones de la realidad que no se encuentran protegidas por el derecho a informar, como quedó sentado en Sentencia T-500 de 2016 (Acción de tutela instaurada por Organización Nacional Indígena de Colombia – ONIC, en contra del director del programa Séptimo Día, del director del canal Caracol, y de la Agencia Nacional de Televisión, ANTV), por el contrario, atentan contra bienes jurídicos de protección constitucional en virtud de un discurso parcializado, tendencioso y difamatorio, pues no se facilitó ni garantizó un ejercicio de contradicción y defensa que persiguiera un ejercicio informativo sin vulnerar nuestros derechos humanos y fundamentales, como sujetos particulares y colectivos de derechos.

En respuesta  ello, exijo de manera inmediata, definitiva y contundente una rectificación por parte del columnista Nicolás Gómez y la Unidad de Medios S.A.S – Opinión Caribe ante las graves acusaciones calumniosas e injuriosas a mi nombre y el de mi familia, que vulneran nuestros derechos fundamentales a la dignidad humana, el buen nombre y la honra, y los exhorto a realizar un ejercicio periodístico serio, imparcial, riguroso y contextualizado, y no a servir a una crisis mediática de naturaleza politiquera, que trae consecuencias nefastas a la integridad y la pervivencia del pueblo Arhuaco, so pena de hacerse acreedores a las denuncias y acciones judiciales de orden nacional e internacional por estos graves hechos, tipificados en el ordenamiento jurídico colombiano como injuria, calumnia y reproducción de injuria y calumnia, de acuerdo a lo establecido en los artículos 220, 221 y 222 del Código Penal Colombiano.

Hago un llamado a la opinión pública en general y a los medios de comunicación, a no promover ni contribuir con sus acciones a la desestabilización y la desintegración del pueblo Arhuaco, que tanto ha sufrido por las prácticas que amenazan con su exterminio físico y cultural, y que actualmente atraviesa por una transición en su gobernabilidad, pero que continúa cimentado en la paz profunda y en la conexión con nuestros padres y madres espirituales (Zaku-Kaku Jina) a través de nuestros Mamus. Los invito a acompañarnos en la defensa de nuestro sistema de sitios sagrados o territorio ancestral conocido como la “Línea Negra”, que es una reserva biocultural de nuestras naciones, a unirnos en un solo sentir y en un solo espíritu por la defensa de la Sierra Nevada de Santa Marta, ante los intereses extractivistas y colonialistas que buscan confundirnos, debilitarnos, dividirnos y destruirnos.

Ati Quigua Concejala Indígena de Bogotá

Miembro del Pueblo Arhuaco.