La concejala Ati Quigua, vocera de la bancada del Movimiento Alternativo Indígena y Social-MAIS en el concejo de Bogotá, se declara en oposición al Gobierno de Claudia López.

El Movimiento Alternativo Indígena y Social – MAIS, a través de su bancada en el Concejo de Bogotá y de sus correspondientes Órganos de Dirección Nacional y Distrital, conforme a sus Estatutos, ha tomado la decisión de declararse formalmente en oposición al Gobierno Distrital de la Alcaldesa Claudia López, en el marco de lo establecido en el artículo 47 de los Estatutos, en concordancia con lo señalado en el artículo 8° de la Ley 1909 de 2018, la Ley 1475 de 2011 y el Acuerdo 741 de 2019 “Por el cual se expide el reglamento interno del Concejo de Bogotá, Distrito Capital”.

Esta decisión se toma en vista de los constantes incumplimientos a su propio programa de gobierno presentado durante su campaña a la Alcaldía de Bogotá.

El MAIS no puede permanecer neutral ante la actual Alcaldía de Bogotá que se erigió en campaña como un gobierno «alternativo» pero en la práctica resultó ser la continuidad del modelo de ciudad que privilegia a los buses contaminantes, que depredada el ambiente, que persigue y excluye a sus ciudadanos, y destina el presupuesto público a la infraestructura de cemento del gobierno anterior.

1. Razones para declararnos en oposición:

 1.1.        La pandemia planetaria del COVID-19 constituye una autentica crisis civilizatoria, cuyo foco es la conflictiva relación cultura-naturaleza. No obstante, la agenda del gobierno Distrital se ha reducido a priorizar los sectores de las infraestructuras, el transporte y la construcción como garantes de las soluciones estructurales que requiere la pandemia, ignorando con ello los altísimos costos que para los derechos socioambientales de millones de ciudadanos y ciudadanas ha conllevado el indiscriminado e incontrolable ejercicio de estas actividades en el territorio Distrital.

1.2.        En medio de la peor crisis socioeconómica de la ciudad, el gobierno Distrital ha desconocido la fractura del tejido social que produce la creciente generalización de la pobreza, el desempleo y la inseguridad. En la misma medida que prevalece el apoyo a los grandes conglomerados como agenciadores de la reactivación económica, también desaparece la inversión social, y el apoyo a los pequeños empresarios y las economías locales y comunitarias emergentes, contribuyendo así a empeorar la situación de los sectores económicos populares de la ciudad. Al prespecto, 53 mil pequeñas empresas de Bogotá tuvieron que cerrar por falta de auxilios lo que genera un grave impacto en la productividad, el empleo y el producto interno bruto de la ciudad.

1.3.       Un (1) millón de bogotanos han caído en la pobreza durante la Alcaldía de Claudia López. Según el DANE, la tasa de pobreza monetaria en Bogotá alcanzó el 40,1%, con un incremento histórico de 12,9 puntos en relación con el año 2019. Con esto, la capital pasó de tener más de 2,2 millones de pobres a 3,3 millones.

1.4.       En salud no respondió al plan de gobierno presentado en campaña. El Hospital público San Juan de Dios pretende ser demolido por la Alcaldía mientras se entrega en concesión más de $500 mil millones para que privados administren el derecho a la salud de los bogotanos y el gasto de $500 mil millones en Corferias para implementar camillas mientras la ciudad necesitaba UCI’s y dichos recursos no fueron invertidos en la Red Pública de Hospitales.

1.5.       Durante la cuarentena ocasionada por la pandemia del COVID, se acentuaron las brechas sociales y económicas, quedando manifiesta la situación de desigual e inequidad social, ante la falta de medidas efectivas y eficaces por parte del Gobierno Distrital, lo que ocasionó la situación de los “trapos rojos” o la pandemia del hambre y de enfermedad expandida en la ciudad.  No generó durante el confinamiento total un sistema de asistencia social inmediata, ni de renta básica, ni de subsidios para la mayoría de la población, ni de garantía de los vitales, lo que generó protestas de familias que fueron agredidas por el ESMAD como respuesta institucional. Lo que impone también serios desafíos para la reformulación de la política de seguridad alimentaria y del sistema de abastecimiento de Bogotá. Es necesario pasar del fascismo alimentario a la reconversión agroecológica.

1.6.       El MAIS no comparte el modelo de ciudad de la Alcaldía de Bogotá que excluye socialmente a los ciudadanos, depreda el medio ambiente y gira alrededor del negocio de los buses contaminantes, resultando ser en general la continuidad de los gobiernos tradicionales que no luchan contra el cambio climático ni se esfuerzan por erradicar la pobreza en nuestra sociedad. Al respecto, el Gobierno Distrital destinó 33 billones de pesos para troncales de Transmilenio y para un metro elevado sin estudios de ingeniería de detalle, que como se expuso en campaña por la Alcaldía, llevará a Bogotá a una crisis presupuestal y sumirá a la capital en un caos de movilidad peor del que ya vive.

1.7.       La Alcaldía de Bogotá decidió renunciar a la lucha contra el cambio climático y a dar el paso a energías limpias en movilidad al continuar los contratos de troncales de Transmilenio del anterior Gobierno Distrital, lo que condena a la ciudad definitivamente a los buses y al diésel. Esto, acompañado de tala de árboles y el incumplimiento del compromiso ambiental dando continuidad a la intervención con obras de endurecimiento en los humedales Tibabuyes y Jaboque, lo que ha conllevado a conflictos con las organizaciones sociales y las comunidades que cuidan y guardianan estos ecosistemas. 

1.8.       También se han incumplido los pactos por el arte, la cultura y el patrimonio; por la reconstrucción y el fortalecimiento de la comunicación comunitarias y alternativa; y del sector deporte, recreación, actividad física, educación física, parques y escenarios deportivos; al recortar el presupuesto destinando al sector cultura en el Plan Distrital de Desarrollo, y promover la economía naranja, en lugar de una cultura vital, lo que ha ocasionado una situación de emergencia del sector de la cultura.

1.9.        A diez (10) años de la expedición de la Política Pública Étnica de Bogotá, la Administración no ha mostrado claridad sobre la ruta y el instrumento para realizar su reformulación, no cuenta con una evaluación rigurosa de su impacto en este tiempo, ni mucho menos se ha garantizado la participación de la población beneficiaria en este proceso. Tampoco se cuenta actualmente con la herramienta del trazador presupuestal para pueblos étnicos que permita mostrar los avances en la implementación de los acuerdos fruto de la concertación con la población étnicamente diferenciada, en virtud del artículo 66 del Plan Distrital de Desarrollo.

1.10.     El modelo de educación técnica, tecnológica y superior que se ha propuesto la actual Administración se ha limitado a la disposición de un número limitado de cupos que no garantizan una cobertura total para los jóvenes bogotanos, ni mucho menos es incluyente ni asegura el acceso y la permanencia de la población diferenciada. 

1.11.     El actual Plan Distrital de Desarrollo de la ciudad encierra el espíritu corporativo y contractual que anima a la actual administración Distrital, empeñada en desconocer los derechos a la participación que a sus 30 años de edad se mantienen vivos en nuestra Constitución Política. Bogotá es el símbolo nacional de la diversidad y la interculturalidad, atributo que en manos del gobierno Distrital ha perdido totalmente su brillo.

1.12.     El Plan de Ordenamiento Territorial de la ciudad, y el proyecto de ley de la Región Metropolitana, expresan la prevalencia que el gobierno Distrital ha asignado a la estructura funcional, por encima de la estructura ecológica y la estructura socioeconómica. De esta forma, la aparición de la cultura y el patrimonio intangible en el nuevo texto del POT, resultan aspectos decorativos sin ningún peso ni incidencia en su implementación práctica. Tampoco han garantizado la participación de la ciudadanía ni el derecho a la consulta y el consentimiento previo, libre e informado de las comunidades étnicamente diferenciadas, en su formulación.

1.13.     Las dimensiones de la protesta social experimentadas por el país recientemente, superan la condición de una mera expresión vandálica o nihilista, a la cual se le ha querido minimizar. Más allá de sus efectos coyunturales, la pandemia ha sido una fuerza de remoción de las raíces de opresión y desigualdad que han dominado nuestras relaciones sociales por décadas, realidades que de otra manera no verían la luz.

1.14.     Los desalojos violentos ordenados por la actual Alcaldía de Bogotá en contra de familias pobres y comunidades indígenas vulnerables, tal como ocurrió en el barrio La Estancia de la localidad de Ciudad Bolívar durante los primeros meses del mandato, son apenas el ejemplo del trato que se da a las personas más pobres de la ciudad violando incluso los derechos de sujetos de especial protección constitucional.

1.15.     La Alcaldesa ha efectuado una constante estigmatización de los jóvenes y de los opositores políticos señalándolos sin pruebas de participar en acciones ilegales durante el Paro Nacional, contribuyendo a la criminalización, agravando la situación en medio de un contexto nacional de asesinato sistemático de líderes sociales y recrudecimiento de las causas que conllevaron al conflicto armado.

1.16.     El plan de «Rescate Social» de la Alcaldía de Claudia López que le cuesta a la ciudad $1.8 Billones de pesos, destina $1.14 billones para Transmilenio e infraestructura y no para la atención social.

2. Propuestas para una ciudad en crisis:

El Movimiento Alternativo Indígena y Social – MAIS propone cambios paradigmáticos y estructurales en el manejo de la ciudad, como fundamento estratégico para la superación de la actual crisis sanitaria, económica y socioambiental de Bogotá. Cambios que convoquen e impliquen al grueso de la población en su construcción, porque sólo así convertiremos la crisis sanitaria en una oportunidad para construir una agenda alternativa y de largo plazo:

2.1.        Definir las bases para la construcción participativa de un Pacto por el Buen Vivir en Bogotá y la promoción de los Derechos de la Naturaleza, cuya columna vertebral sea la reconfiguración y reconciliación de las relaciones entre la sociedad, la cultura y la naturaleza.

2.2.        Fortalecer el tejido social de la ciudad a través de la implementación de acciones de acupuntura comunitaria, en beneficio de la generación de arraigos y bienestar entre los habitantes de los microterritorios Distritales.

2.3.        Considerando el agua como el elemento transversal de la gestión socioambiental y del ordenamiento territorial, promover a partir de la configuración de redes regionales de comunidades anfibias un modelo de gobernanza del agua para ciudad-región de Bogotá. Modelo que sería, a su vez, la base para la defensa y protección de los ecosistemas de la Estructura Ecológica Distrital y Regional.

2.4.        Implementar los principios de la Soberanía Alimentaria como garantes de una reactivación económica integral de la ciudad. Principios en los cuales la alimentación y la conservación de los suelos vivos, pertenecen a la estrecha relación cuerpo-territorio, que sería la base de las economías populares, comunitarias y campesinas, y de sus saberes y cocimientos ancestrales.

2.5.        Declarar a Bogotá Capital Latinoamericana Intercultural, a partir de garantizar el cumplimiento del enfoque diferencial étnico registrado en el Plan Distrital de Desarrollo, encarnado en la formulación de su Artículo 66; en los 783 acuerdos ciudadanos resultantes; en la actualización de las Políticas Públicas Étnicas; y en los Planes Integrales de Acciones Afirmativas.

2.6.       Garantizar la participación efectiva e incidente de la ciudadanía, las organizaciones sociales y las comunidades en la reformulación de políticas públicas de interés común, como la alimentaria, de abastecimiento y la étnica de Bogotá, a partir de un enfoque de derechos.

2.7.       Implementar el conjunto de derechos y garantías derivados del Capítulo Étnico del Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera para la consolidación de la Verdad, la Justicia, la Reparación y la No Repetición, con la población víctima del conflicto armado en el Distrito Capital, asegurando el respeto por sus derechos humanos y no revictimización.

3. MAIS, un proyecto alternativo de ciudad y de país:

El Movimiento Alternativo Indígena y Social – MAIS tiene su origen en la lucha histórica y los procesos organizativos y políticos propios de los pueblos indígenas, como una expresión de su autonomía y libre autodeterminación por materializar sus propias agendas, por Volver al Origen y transitar hacia el Buen Vivir, desde las comunidades y los territorios, hacia una propuesta común de una nación pluriétnica y multicultural.

El proyecto del MAIS se proyecta más allá de las fronteras y los límites jurídico-administrativos, en torno a la dignificación de la memoria y la vida, la promoción de los derechos humanos y sociales, la defensa de la naturaleza, el agua, los páramos, y la conservación del patrimonio biocultural en general.

A pesar de que nuestras banderas ideológicas han generado durante décadas de ejercicio político acciones violentas en contra de nuestros líderes y seguidores, la apuesta de los pueblos ancestrales siempre ha sido y seguirá siendo la paz, considerada como el fruto del equilibrio entre una sanación interior y una justicia social plena. Ante quienes insisten en fomentar en Colombia la amenaza, la criminalización y la muerte como proyecto político, hacemos un llamado fundamental al Estado para que cumpla con su deber de salvaguardar la vida de sus ciudadanos, y su derecho a ejercer sus convicciones políticas en libertad.

Convocamos a todas las fuerzas vivas, movimientos y organizaciones comunitarias, territoriales y étnicas, a construir participativamente el Pacto Distrital por el Buen Vivir, discutido, concertado y apropiado desde los territorios, alrededor de los fogones barriales y familiares de quienes habitamos la memoria y el territorio de Bakatá.


ATI QUIGUA
Concejala de Bogotá
Vocera de la Bancada del Movimiento Alternativo Indígena y Social – MAIS