Aug 10

Alcanzar la paz en armonía con el orden natural

 

Alternativas civilizatorias: los viejos nuevos sentidos de humanidad, es el tema de la nueva edición de la Revista América Latina en Movimiento, en la cual se publicó una entrevista con Ati Quigua, líder indígena, quien plasma el pensamiento ancestral de la Sierra Nevada de Santa Marta. Analiza la coyuntura indígena en el continente, da a conocer aspectos del Referendo por los derechos de la Naturaleza en Colombia y llama a armonizar con el Orden natural, gobierno de Sey.    

Alcanzar la paz en armonía con el orden natural
 
América Latina en Movimiento, Edición 453, marzo de 2010 
 
Ismael Paredes (*)
 
Ati Quigua es oriunda de la Sierra Nevada de Santa Martha del pueblo indígena Arhuaco. Indígena, mujer, madre, estudiante, política, concejala, comprometida con la reivindicación de los derechos de Ati Seynekun -nuestra madre naturaleza- y el gobierno natural del agua, la tierra, el aire y el sol, Gobierno de Sey. Su énfasis se centra en la defensa del agua, de la tierra, y la promoción del arte y la música en vivo. Es considerada una carismática líder, promueve la interculturalidad.
 
Ha impulsado los acuerdos “Estatuto del agua para Bakatá–Bogotá”, la política pública indígena, la reforma al estatuto ambiental, la implementación de los cultivos ancestrales andinos como complemento nutricional, la política de soberanía alimentaria sustentada en la economía campesina e indígena, la justicia retributiva, equidad fiscal y salarial, la eliminación de impuestos para la cultura y pequeños y medianos espectáculos públicos.
 
Activista de Todos Atierra, la común-unidad por la vida y de la red de Arte para la Tierra, cada semana organiza encuentros con comunidades indígenas, artistas y ciudadanía en general para promover indígenas interculturales y discutir su agenda pragmática con la comunidad.
 
-Después de un siglo XX convulsionado y dos siglos de independencia
 
¿Cómo percibe el avance o decadencia de la civilización, de la crisis de valores…?
 
La humanidad ha estado buscando el sentido de la vida, el pueblo Ikun -Aruhaco-, de la Sierra Nevada de Santa Martha, no busca el sentido, sencillamente porque nunca lo ha perdido. El sentido de la vida es el Gobierno de Sey –el orden natural-: vivir en armonía con la Ley del Agua, la Ley del Sol, la Ley de la Tierra, la Ley del Viento, es lo que nos da el sentido de ser iku –gente-. La misión de la gente es ser guardiana de este orden natural. Es parte de nuestra misión restaurar ese Gobierno natural que viene desde el origen y se perpetuará para siempre. Creemos que el Gobierno de los pueblos, de los humanos puede alcanzar la armonía y la paz, siempre y cuando esté en armonía con el orden natural. Nuestra invitación es a hacer Sewa -acuerdos- sobre el orden natural.
 
Restaurar el orden natural no solamente es un asunto de construir un orden de convivencia en sociedad, sino también un proceso individual, familiar y comunitario. En este sentido, desde el corazón de la tierra, Jwabika Seynekun –La Sierra Nevada- de Santa Martha, los mamos y las sagas, han orientado que es necesario iniciar un proceso de restauración en Anukqwe –el espíritu-, en Sakukus Anukqwe –el pensamiento-, y en Niwi Ingunu Funu –las acciones-. 
 
Por eso consideramos que parte de los propósitos fundamentales es complementar todo ese legado eurocéntrico, antropocéntrico, reflejado en la tradición jurídica europea, con la Ley de Sey, la ley natural. Esta tradición jurídica de los pueblos indígenas que aun no hace parte de la institucionalidad, de la vida, de la cultura, de la construcción de identidad y de las nacionalidades en los Estados de América.
 
Cuando miramos los avances que en materia jurisdiccional se han tenido con los instrumentos internacionales, podemos decir que han servido para hacerle un seguimiento y un diagnóstico a la situación de los pueblos.
 
También para defender muchos derechos sociales, económicos, culturales y políticos que  habían sido vulnerados a los pueblos, pero no basta cambiar la forma sino también el fondo. Hoy, cuando muchos de estos derechos se han conquistado, hay que reflexionar para saber si realmente esto está en concordancia con nuestra cultura y con nuestra vida.
Por ejemplo, la necesidad de que existan derechos colectivos y que la comunidad sea considerada como un sujeto de derechos, es una prioridad. Debe primar lo colectivo sobre lo individual, porque en la base jurídica de los sistemas predominantes jurídicos, prima el tema del individuo. Aquí hay solamente unos principios de reflexiones iniciales que nos permiten vislumbrar hacia dónde podemos avanzar los pueblos indígenas en una apuesta por reivindicar nuestros pensamientos y tradiciones jurídicas, como una institucionalidad para todos y todas, y no solamente como un asunto étnico.
 
- Hay un cúmulo de instrumentos internacionales: el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, la Declaración y el Programa de Viena, el Comité para la Eliminación de Discriminación Racial y la Discriminación contra la Mujer, el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, el mismo papel que juega el Relator Especial y todo lo referente al Derecho Internacional que garantizan el derecho de todos los pueblos a la libre determinación y abogan por el cumplimiento de sus derechos y libertades… pero vemos que en muchos países de Latinoamérica y en Colombia, los gobiernos no los aplican.  
 
¿Cómo hacer que éstos tengan un asidero práctico en el desarrollo de esas políticas?
 
Tiene que haber una participación directa en la toma de decisiones, en los destinos de los Estados y los pueblos indígenas en América Latina.
 
No hay otra alternativa. Por ejemplo, el hecho de que el Estado colombiano se haya negado a firmar la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas, que salió desde Naciones Unidas, tiene que ver con un tema político que sólo se puede revertir si se cambian las políticas de cada Estado. En el caso de Bolivia se ha logrado avanzar en algunos temas porque existe la voluntad política. Eso tiene que ver también con la gobernabilidad de los territorios.
 
Pienso que hay una gran brecha entre los avances formales de los derechos de los pueblos indígenas y la realidad de los pueblos, en el caso concreto de la situación en Colombia, porque los derechos que se conquistaron en el papel que hoy están plasmados en nuestra Constitución, están muy lejos de ser reales en la situación de los pueblos. Por el contrario, vemos cómo el genocidio, la difícil situación de pobreza y otros temas, demuestran que la materialización de estos derechos debe ser parte también de un proceso organizativo sólido que haga exigible estos derechos. Para eso no nos queda otro camino sino organizarnos y hacer realidad estos derechos. Si hablamos de autonomía tenemos que construir un tejido productivo, una economía indígena, fortalecer la cultura indígena, y, por supuesto, conquistar espacios y escenario de decisión.
 
- Ecuador y Bolivia y han avanzado en materializar sus derechos no solo de la gente, sino de los derechos de la Madre Naturaleza y la tierra.
 
¿Qué mecanismos existen en Colombia para plasmar estos últimos derechos?
 
En Colombia, la Constitución Política dejó establecidos unos mecanismos de participación directa para la ciudadanía, como es el referendo, la consulta popular, el cabildo abierto para el caso de los municipios, entre otros.
 
Por eso hemos decidido acudir a la voluntad de los colombianos para reivindicar los derechos de la madre naturaleza y estamos impulsando esta iniciativa. Esperamos que los colombianos respalden esta reivindicación que está muy armónica con la tradición jurídica de los Koguis, de los Arahuacos, de los Wiwas y con la Ley de Origen.
 
Para realizar este referéndum se necesita recoger más de 1.500 firmas en todo el país, luego la Registraduría nacional avalará este proceso y se reconocerá un comité para impulsarlo mediante un Proyecto de Ley ante el Congreso. Esperamos que simultáneamente se vaya consolidando una propuesta sólida de unidad indígena en el país, para que los territorios sagrados no sigan siendo saqueados por los intereses económicos y que el mercado no siga tomando las decisiones por el pueblo colombiano.
 
- ¿Sobre qué o cuáles ejes paradigmáticos (en materia económica, cultura, social espiritual) debe basarse la humanidad en estos tiempos de crisis de valores, de principios?
 
La misión de la humanidad es garantizar la permanencia y el futuro de la vida de todo lo que existe. Podemos vivir en armonía y en paz con el agua, con el sol, con el viento, con la tierra, con la naturaleza y entre nosotros mismos. Los costos de la guerra han sido muy grandes en términos ambientales, económicos y sociales para la humanidad. Necesitamos vivir, pero para eso necesitamos la naturaleza viva. Necesitamos reconocer nuestra Ley Originaria, nuestro pensar, nuestra cultura y nuestro vivir. Pensamos que toda la evolución, la tecnología y los desarrollos científicos no han inventado cómo producir agua, cómo hacer llover, cómo hacer crecer los ríos y por eso creemos que la Madre Naturaleza sigue siendo el fundamento de la vida.
 
Un fogón sin leña no hace fuego y la leña sin fuego no arde, así como una tradición indígena sin un lugar donde vivirla, es como un fogón sin leña y sin fuego. Por ello los indígenas en voz viva y palabra de las autoridades espirituales pedimos el derecho que tenemos a nuestros territorios, a que sean considerados como las últimas reservas de vida que le queda a la humanidad, al igual que los sitios sagrados de pagamento de vida en el mundo.
 
No queremos hablar más del desarrollo y del proceso, porque ha significado hacerlo a costa de sacrificar la vida, más bien hacemos una invitación desde las montañas, las selvas, los ríos y los mares donde estamos guardando la vida del planeta, a que sean los Estados, el mercado, los pueblos del mundo, los que estén al servicio de la vida, y no sacrificar la vida en nombre del dinero. Son muchas las cosas que nos distinguen de los civilizados, ellos hablan de paz todos los días, pero la paz no se consigue hablando de ella, sino viviéndola como lo hacemos en la Sierra Nevada de Santa Martha.
 
- ¿Cómo ves los pueblos indígenas de América Latina?
 
Cabe destacar nuestra participación en Tihuanaco, Bolivia, en el Encuentro de la “Resistencia al Poder”, en el primer Mandato del Presidente Evo Morales. Creo que ha sido importante para el pueblo de Bolivia ese ejercicio del Gobierno indígena, porque se ha logrado avanzar en la nacionalización de los recursos naturales, en el camino hacia un Estado plurinacional y en una sociedad intercultural. 
 
La movilización de muchos pueblos como en el Ecuador están en mora de colocar en la dirección de ese país a un compañero indígena. Desde Colombia, aunque no tenemos la mayoría indígena, pero si un país mestizo, esperamos avanzar de forma real en materia económica, social y política.
 
* Ismael Paredes es comunicador social colombiano.