Jul 01

RENACE BAKATA

 

RENACE BAKATA

Es el llamado a la conciencia y la creatividad para hacer de bakatá la región capital del Agua, el distrito intercultural de las Américas y la agrópolis con soberaníaalimentaria. En cumplimiento a la declaratoria que autoridades indígenas del continente, artistas, campesinos, ambientalistas y académicos acordaron en el Primer encuentro Intercultural Tod@s Atierra 2007: 

Necesitamos un Plan de Ordenamiento Territorial que:

  1. respete el agua como elemento ordenador del territorio.
  2. garantice la conservación, disponibilidad, accesibilidad y calidad del agua en Bakatá. (Bogotá/región).
  3. Incorpore energías limpias.
  4. Respete el derecho a un aire Limpio.
  5. Garantice una Alimentación sana (Agroecología/semillas nativas, una tierra libre de químicos y de transgénicos).
  6. garantice vivienda y habitas sanos en bakata (Bogotá/región).
  7. Supere la cultura del desperdicio en Bakata ( Basura cero). 

 

 

 Por los derechos de nuestra Madre Naturaleza…   

El páramo más grande del planeta es Sumapaz; que es el 50 % del territorio del Distrito Especial de Bogotá. Es lamentable que la ciudad se siga pensando a sus espaldas. Es un territorio bendecido por aproximadamente 215 ríos, según censo del Agustín Codazzi,  pero en nombre del progreso y el desarrollo de la ciudad, en 25 años hemos perdido 90 ríos y los restantes corren el riesgo de estar cada vez más cerca de la triste realidad del río Bogotá. Las aguas subterráneas son explotadas por encima de la capacidad de recarga natural, las empresas, que son el sector que más las explotan (tienen un volumen otorgado de 498.126 m3 por mes) pagan una tasa de uso de 0,62 centavos por m3, lo que ni siquiera cubre los costos administrativos del cobro. La población de estrato tres paga $ 2.117 pesos por m3 de agua. Por incapacidad de pago existen más de 236.000 familias desconectadas del servicio de acueducto y en barrios no desarrollados esas familias pagan aproximadamente $10.000 pesos por m3. En tales circunstancias la Comisión Reguladora de Agua Potable y Saneamiento Básico (CRA) y el congreso de la república deben revisar el sistema tarifario, no solo con criterios de equidad entre los sectores de la población sino concibiendo ese sistema como instrumento económico y financiero para la sostenibilidad ambiental del agua en las regiones.  Tod@s Atierra promueve una transformación de la Cultura del Agua en el Distrito Capital y su entorno, dirigida a recuperar el sentido de elemento dador de vida que ha mantenido entre los pueblos originarios de América y en particular entre los muiscas y otros pueblos originarios del norte de los Andes. Cultura que debe traducirse en una postura política de defensa por el agua como bien público y derecho inalienable de todo ser humano; la oposición a la apropiación con fines de lucro particular. Así como en una postura ética que guíe cada acto cotidiano para hacer un uso respetuoso de este elemento sagrado, de manera que se evite el desperdicio y en general los comportamientos que contribuyan a generar dinámicas destructivas de los ciclos naturales. Promovemos: 

  • Una política pública para la gestión integral del agua en Bogotá región.
  • Una institucionalidad regionalmente integrada que tenga la solidez suficiente para direccional decisiones estratégicas en la gestión del agua a nivel político, económico y cultural.
  • Una cultura del agua para la región que nos reconcilie con ese elemento vital.   

A estos planteamientos no da respuesta el Plan Maestro de Acueducto y Alcantarillado. Allí se contempla como parte del Plan de Inversiones la “colocación de agua excedente del sistema de la ciudad” así como la participación en acciones regionales para atender los problemas de disposición de aguas servidas de la ciudad y de los municipios, lo que se conjuga con los problemas de abastecimiento de agua potable y agua para riego que se presentan en varias zonas de la región.

Sin embargo, el enfoque es netamente ingenieril, lo que allí se proyecta fundamentalmente es la construcción de obras, lo que tal vez sea necesario pero no es suficiente. El problema es que no hay de fondo una política que integre la prestación de los servicios públicos de acueducto y alcantarillado con los problemas ambientales y urbanísticos neurálgicos de Bogotá región.

El propósito político tras el enunciado “Bacatá Distrito Intercultural de América” es enaltecer las tradiciones de pensamiento indoamericano para que dialoguen con las tradiciones de pensamiento occidental y de otras procedencias, en la generación de respuestas culturalmente pertinentes a los retos y problemas que enfrenta la ciudad y los ciudadanos. Es hacer de las tradiciones de pensamiento indoamericano un referente para sobreponernos a la hegemonía política, económica, religiosa, científico/filosófico y en general cultural de las  metrópolis, que sigue pesando en lo profundo de nuestra idiosincrasia.

El camino de transformación cultural previsto pasa ineludiblemente por la transformación de la educación. Pero no solo la educación formal – desde el preescolar hasta la universidad – sino también la educación no formal y la educación informal. En este propósito un elemento fundamental del pensamiento indoamericano que orienta el actuar es entender que ser humano y territorio son una unidad dialéctica. La pertinencia y la calidad de la educación dependen de que parta del reconocimiento del territorio en el que se vive y del aprendizaje sobre la trama de la vida que constituye ese territorio.  En términos programáticos, mediante acciones de educación formal, no formal e informal se busca.

  • Incidir en la normatividad que orientará el desarrollo de la ciudad en los próximos años (Plan de Ordenamiento territorial, Planes de Desarrollo y Planes Maestros)
  • Transformar la cultura ambiental de quienes viven en Bogotá, generando arraigo  territorial, reconfigurando los mapas mentales de la ciudad y su entorno para la defensa del agua, el aire y la tierra como derechos fundamentales.
  • Formar opinión pública cualificada sobre la problemática económica y ambiental de la ciudad y su entorno.
  • Generar movimiento cultural y político entorno al propósito de un distrito grato, un distrito en el que la prosperidad no se paga con enfermedad.
La organización territorial de Agrópolis busca solventar la problemática alimentaria de la poblacional de la región. Aproximadamente el 77% de los alimentos que se consumen en Bogotá se producen un radio de 300 kilómetros y la economía campesina aporta alrededor del 65 por ciento de esos alimentos. Lo que es una gran fortaleza en términos de soberanía alimentaria, democracia económica y diversidad de productos primarios y transformados. Agrópolis con soberanía alimentaría es una apuesta  que busca potenciar esas fortalezas regionales y contrarrestar debilidades institucionales como los altos niveles de intermediación y las ineficiencias superables con una mejor planeación en el tiempo y en el espacio regional. Al propuesta se  basa en los principios de:

 

  • Soberanía alimentaria. Lo que implica la producción suficiente y estable de los alimentos básicos para cubrir los requerimientos nutricionales de las personas en la región (central), reduciendo la dependencia externa.
  • El reconocimiento de la agricultura campesina e indígenas como elemento esencial para el equilibrio ambiental, económico y social del territorio.
  • Ordenamiento territorial sistémico de Bacatá  (Bogotá-región) de manera que la capacidad de producir, transformar, distribuir y consumir los alimentos requeridos por la ciudad y la región optimice la capacidad productiva y minimice las externalidades ambientales de esas actividades, con una localización equilibrada de las unidades productivas y los equipamientos. En este sentido propondremos la revisión del Plan Maestro de Abastecimiento.

Se trata de propiciar un movimiento ciudadano a través del cual:  

  • Empiece a cobrar vida política un ordenamiento del territorio regional más allá de los intereses particularistas del Distrito, los municipios o el departamento.
  • Un ordenamiento del territorio que no parta de la colcha de retazos de las divisiones político administrativas actuales de la región  sino de la realidad de la estructura ecológica que tenemos; de los servicios ambientales de los que depende en último término el desarrollo de la región.
  • Un ordenamiento del territorio con criterios de ecoeficiencia.