Jul 09

Ayer termino en Washington el Encuentro ‘Un mundo, muchas voces’, que reúne idiomas de todo el mundo

 

   Imagen: Ministerio de Cultura

“De las más de 7 mil lenguas que se hablan hoy en el mundo hoy, hasta la mitad puede desaparecer en este siglo”. La proyección y la preocupación del lingüista David Harrison, curador de uno de los eventos culturales más grandes de Estados Unidos, el Folklife Festival 2013, no escapa a Colombia. Según el informe Estado de la vitalidad de las lenguas, del Ministerio de Cultura, “el panorama esbozado se encuentra seriamente bajo amenaza”.

“Desde la Sierra Nevada, Ati Mestre y su hija de 7 años llevaron lana de oveja para tejer mochilas y mostrar la cosmogonía de los arhuacos contenida en ellas; desde Palenque, los peinados afro en los que los esclavos dibujaban las rutas de escape, y desde Putumayo, la poesía de los kamentsá, en la boca de Hugo Jamioy, un reconocido escritor indígena.”

68 lenguas indígenas luchan por sobrevivir. “A lo largo de los años, las lenguas han venido desapareciendo y en la actualidad la situación no deja de ser crítica, pues las lenguas que han logrado permanecer se encuentran afectadas por diversos factores”, dice el informe del Ministerio.

En el año 2010 presente un proyecto de acuerdo con el objeto implementar en el Distrito Capital, medidas de protección de las lenguas indígenas, afrodescendientes y del pueblo rom, con el fin de mantener y defender, sus formas tradicionales de vida y su patrimonio cultural.  

PROYECTO DE ACUERDO No. 127 DE 2010

"POR MEDIO DEL CUAL, EN DESARROLLO DE LA LEY 1381 DE 2010, SE DICTAN NORMAS PARA LA CONSERVACIÓN Y EL FORTALECIMIENTO DE LAS LENGUAS INDÍGENAS Y TRIBALES, DE LOS GRUPOS ÉTNICOS RESIDENTES EN BOGOTÁ D.C. Y SE DICTAN OTRAS DISPOSICIONES. 

El año 2008, fue declarado por la Asamblea General de las Naciones Unidas, como el año de las lenguas, ello en atención a que se calcula que en el planeta se hablan alrededor de 6000 lenguas, muchas de las cuales están en eminente peligro de extinción, por causa de la universalización de las comunicaciones, la homogenización de las costumbres y la aculturización causada por el mismo efecto, la intolerancia racial, el desplazamiento forzado, la falta de oportunidades, el aumento de la pobreza. 

La comunidad de naciones ha entendido, que la pérdida de un idioma, significa un sensible menoscabo de las manifestaciones intelectuales de la especie humana. En efecto las formas idiomáticas, no son solo un conjunto de sonidos; es todo un engranaje y un producto que representa siglos de evolución y construcción de un sistema mediante el cual, los pueblos, amén de comunicarse, plasman su cosmovisión, sus relaciones interpersonales, la forma como es pensada la vida misma, la idiosincrasia del pueblo parlante, las representaciones sicológicas que subyacen en sus formas gramaticales, incluso determina el comportamiento social de los humanos y sus particulares características.

Así por ejemplo proliferan los poetas dentro de quienes hablan las llamadas lenguas romances y los filósofos, entre quienes se expresan en idiomas con raíces germanas.

Por ello es tan importante el multilingüismo. Así como la conservación de la biodiversidad es un imperativo para la humanidad, la protección y preservación de las diferentes variedades idiomáticas, debe estar entre las prioridades de todas las naciones, más aún de aquellas que poseen la enorme riqueza de tener diversas construcciones idiomáticas dentro de sus fronteras.

Resulta por demás muy interesante que la tercera parte de las lenguas existentes en el planeta, sean habladas en la zona tropical, donde también se concentra la mayor biodiversidad. Colombia está ubicada en dicha zona y acorde con la tendencia del planeta, además de ser uno de los países con mayor variedad en flora y fauna, es también en proporción con el territorio, uno de los países con más variedad lingüística. Estamos en mora de adelantar los estudios correspondientes, con el fin de establecer, si ambas variables tienen correlación.

La exposición de motivos de la Ley 3180 de 2010, manifiesta como fundamento de la misma que: "en Colombia se hablan 65 lenguas indígenas americanas, 2 lenguas criollas creadas y desarrolladas por comunidades de afrodescendientes en San Basilio de Palenque de Bolívar y en las Islas de San Andrés y Providencia y el romaní de los pueblos gitanos inmigrantes.

Considera el autor de la referida disposición que dichas lenguas, "extremadamente variadas en su estructura, tipo y origen, son el resultado de la adaptación de distintos grupos humanos entrados al territorio colombiano a lo largo de los últimos 15 a 20.000 años. Se piensa que las lenguas indígenas pertenecen a 13 familias distintas más 8 lenguas aisladas"

Este es uno, sino el más grande patrimonio cultural del país, el que estamos en la imperiosa obligación de preservar, fortalecer y difundir, toda vez que las implicaciones de carácter espiritual, que la diversidad tiene en los seres humanos es incuantificable, para la elaboración y fundamentación de valores como la tolerancia, la solidaridad, la libertad y la paz.

Esa riqueza, sin embargo está seriamente amenazada, primero porque las personas que hablan lenguas nativas, son una reducida población, pero además sus condiciones de vida y su vulnerabilidad, las hace mucho más frágiles, por efectos del conflicto armado, de la pobreza, de la incomprensión y estigmatización por parte de los hispanoparlantes. Es pues deber del Estado, a través de sus instituciones, adelantar todas las acciones afirmativas, para evitar la pérdida de las variadas formas idiomáticas, que junto con el castellano, aún perviven en nuestro territorio.

El país está en mora de adelantar estudios lingüísticos serios, para establecer las raíces de nuestras lenguas, sus construcciones gramaticales, su fonética, su lexicografía, su ortografía, y demás que pertenecen al ámbito de dicha disciplina, pero por sobre todo, está en mora de recabar, toda la memoria histórica, la mitología, la espiritualidad y las muy bellas obras literarias y cosmovisiones que caracterizan a los diferentes etnias.