Feb 11

Indígenas buscan tener senadora por primera vez

 

 

Política - lapatria.com - Jueves, Febrero 6, 2014

 

Ati Quigua, aspirante al Senado por la Organización de los pueblo indígenas.

 Ati Quigua fue dos veces concejal de Bogotá (2004-2007 y 2008-2011). Ahora busca llegar al Senado de Colombia, lo que la convertiría en la primera mujer indígena en lograrlo

Ella, quien estuvo esta semana en Manizales en campaña, es de la Sierra Nevada de Santa Marta y representa a su comunidad además a la de la Amazonía. En el grupo de candidatos para esta circunscripción especial también se destacan Jesús Enrique Piñacué, por el partido Cabildo del Resguardo Calderas, y Marco Aníbal Avirama, Alianza Social Independiente.

-¿En qué consiste la propuesta de una ley de ordenamiento hidrográfico?

Es una ley para la Sierra Nevada y la Amazonía, el agua es el elemento que ordena el territorio. En el caso de la Sierra el agua es la madre y se manifiesta en la lluvia, ríos, en nosotros mismos que somos agua. De ser el agua el elemento que ordena el país seríamos cinco regiones Caribe, Pacífico, Amazonía, Andina y Orinoquia. Nos parece vital teniendo en cuenta que el Congreso no ha resuelto una ley de ordenamiento territorial. En Colombia se consumen cada día 5,4 millones de metros cúbicos de agua, de la cual el 62% es para actividades agropecuarias, entonces es muy importante promover una relación sana con una agricultura agroecológica.


-También proponen protección de las semillas nativas, ¿qué significa?

Nuestro eslogan es Sé semilla de vida y paz porque la semilla lleva 10 mil años, es la herencia que hemos dejado a la humanidad, es el aporte de la mujer a la humanidad, cuando la mujer doméstica la primera semilla surge la agricultura, y de la tierra surge la cultura, culto a la vida, a la tierra. Queremos la restauración de la identidad de los pueblos de América. Las grandes civilizaciones de nuestro continente se desarrollaron a partir del culto a la tierra y los alimentos, alrededor de los cuales se hacen familia y comunidad.


-¿Es decir que siguen en su lucha contra los trasgénicos?

La base de la identidad de la Nación son el agua, la semilla y los alimentos. Estamos básicamente frente a las amenazas de trasnacionales que utilizan la regulación de los estados para criminalizar las semillas nativas y obligar a usar trasgénicas modificadas genéticamente que afectan la salud humana, la tierra y el agua. No estamos de acuerdo con que se patenten las semillas. Colombia tiene miles de especies de frijol, en las ciudades si se consumen cinco son muchas, el hecho que no se consumen y cultiven condena al exterminio nuestra agrodiversidad. Eso implica una responsabilidad de cuidar semillas, producir agroecología, intercambiarlas, sembrarlas, pero también consumirlas.  


De todas maneras los indígenas han ganado participación con su presencia en el Congreso...

Nosotros no hemos participado, pienso que para Cauca y Nariño ha sido muy importante visibilizar sus angustias y dificultades. Desde la Sierra y la Amazonía queremos compartir la biodiversidad y la cultura de paz que hemos custodiado, nunca han habido armas, además del profundo amor por la vida que expresamos con nuestros 36 ríos. La Amazonía también tiene mucho que compartir, tiene 56 pueblos que nunca le han podido hablar al país con biodiversidad que no conocemos, frutas que ni siquiera hemos probado, mantequillas naturales. Respetamos el trabajo político que han hecho nuestros hermanos, pero vemos que se vuelve regional, deber ser nacional.


-¿O sea, que sienten que siguen siendo golpeados?

Sí, justamente estamos muy preocupados por la visión de desarrollo desde la Sierra y la Amazonía, más que desarrollo es autodestrucción. No vemos como llamarles a las 2.236 licencias ambientales que se han otorgado a la minería en Colombia y que afectarán más de 33 millones de hectáreas, de las que hay en territorios indígenas, afro, campesinos. Solo se han dado 215 consultas previas, todo lo demás es sobreponiendo los intereses de las transnacionales sobre la autonomías de las comunidades. En el caso de la Sierra tenemos 52 proyectos, es decir que por cada río hay intereses de una represa o una hidroeléctrica. La visión que hemos querido compartir ha significado la pérdida de 2.732 dirigentes en los últimos 10 años, además de 74 mil desplazados.